miércoles, 11 de abril de 2007

Internet y la Droga

A ver, esto va de los parecidos entre el mundo de Internet y el mundo de la Droga. Sin más circunloquios, lean, lean.

Al principio es gratis.
Las compañías de acceso a Internet responden a un maquiavélico plan: cada vez ponen más fácil tener un router inalámbrico, y te lo ponen sin contraseña, para que cualquiera desde una vivienda cercana pueda chupártela (... la conexión). Por supuesto, cada vez es más fácil chupar de conexiones ajenas, porque los portátiles son más baratos (todo el mundo quiere un portátil, ¡incluso yo!), y todos traen de serie antena inalámbrica. Llamémosle Conspiración de Tecno-Camellos (o CoTeCa).
El objetivo es que todo hijo de vecino se crea que ha pillado una ganga, ¿quién no tiene un "misterioso vecino que me cede su conexión a Internet sin saberlo"?
Al igual que la Droga, al principio es gratis.

Engancha.
Esto es así, la entropía nos hace vagos por naturaleza, y en Internet es todo tan fácil que es imposible resistirse: buscar, ligar, comprar, jugar, crear una banda mafiosa, publicar chorradas y que la gente las aplauda, etcétera (sin contar todo aquello de bajarse pelis y música sin soltar un real "de los de antiguamente", ¡viva!). Un sin fin de posibilidades para perder el tiempo... pues claro que es adictivo, por mucho que los estudiosos de la psique moderna se empeñen en decir que Internet es algo positivo porque conecta a la gente de lugares muy lejanos, hay que dejarse de moñerías: INTERNET ES UN INVENTO DIABÓLICO que, al igual que la Droga, engancha.

Luego te cobran.
Porque eso de que Internet será gratis es un bulo o una engañifa.
Una vez que estás enganchado, te jode que la conexión de tu vecino eche pestes de ti cada tres clics, no quieres, necesitas más. Esto es lo que se conoce como tolerancia, para obtener el mismo efecto placentero necesitas aumentar la dosis, y ahí es donde quieren que caigas: acabarás firmando un papel-oferta que te obliga a estar enganchado un año, si no quieres pagar una multa (que eso es ya la repanocha, que los Tecno-Camellos tengan superpoderes como los de la justicia, ¡PONER MULTAS, CRISTO BENDITO!, ¿se imaginan a los camelletes de barrio poniendo multas por dejar de comprarles droga? El mundo al revés, señora). Una vez estás enganchado, no hay colegueo que valga, porque está feo decirle al vecino "por favor, déjame poner la antena en mi casa, que si no no la pillo bien y es una mierda", y acabas pagando.

Efectos secundarios.
Voy a romper el esquema literario que vengo utilizando (hablar primero de una característica de Internet, para después aplicar la comparación con la Droga) porque primero hay que admitir que la droga tiene efectos secundarios: el tema de la salud (cualquiera que haya intentado dejar el tabaco sabe que te pasas unas semanas escupiendo mierda, y eso es basura que te sale de los pulmones), el tema de la marginación social (¿a quién le gusta salir de juerga con alguien que acabe vomitándole los solisombras en la pechera?, y una pálida eventual es poner a prueba la amistad, cuatro pálidas en una semana es abusar, veste a una clínica, chico) y todo eso.
Bueno, pues Internet es parecido: te pones de un color pálido verdoso por no salir jamas de tu casa y recibir continuamente radiaciones del monitor, y además la gente pasa de ti porque sólo sabes decir "XDDD" o "¡lol!". ¡CIELOS, COMO CUANDO LOS NIÑATOS SE FLIPAN CON LA DROGA! ("Hazte un peta, tron", "hazte una raya, nen", etc).

Es difícil dejarlo.
Cuando decides que estás harto de pasarte la vida pegado a un ordenador, te enfrentas a algo que es como para un musulmán ir a la Meca: lo harás una vez en la vida por lo menos. Estoy hablando de ser toreado por la compañía Tecno-Camella que te pasa la conexión para que te dé de baja. Esto no es moco de pavo, organizaciones de consumidores y usuarios se han dejado los cuernos en elaborar unos complejos manuales y guías "paso a paso" para la tarea, y lo hagas como lo hagas tienes una gran probabilidad de que se las ingenien para endosarte un mes de más que ellos van a cobrar y tú no vas a disfrutar (a mí me ha pasado unas tres veces aproximadamente).
Otras veces recurren al viejo truco de "dejarte el material" gratis por un tiempo, pero el proceso vuelve al principio, porque te vuelven a encadenar a los contratos-mina-antipersona: cuando la pisas hace 'click', si levantas el pie hace 'clack' y estalla (en este caso, el símil se refiere a la multa). Se sospecha que estos Tecno-Camellos no invierten en investigación tecnológica, sino en investigación jurídica, mercantil, publicitaria y lava-cerebros.

La rehabilitación.
Has conseguido salir de ese pozo, sales a la calle y el aire fresco de la mañana acaricia suavemente tu cara y tu pelo, pero estás marcado: buscar las llaves no es tan sencillo como teclear "llaves perdidas" y elegir las tuyas en la lista de resultados; la foto que tienes que usar para ligar es la tuya; cuando compras tienes que ser tú quien lleve el puto carro cargado hasta los topes; jugar es exponerse a perder sin disponer de la excusa de "me caí"; si creas una banda mafiosa, lo más seguro es que acabes en la cárcel, con una cicatriz en la cara o directamente cosido a balazos por una Tommy-Gun en cualquier callejón de mala muerte; y si te pones a decir chorradas sobre un púlpito improvisado en la acera acabarás en el manicomio por alteración del orden público. Además, los pulsos son físicos*.
La entropía nos hace vagos, echas de menos Internet. Estás marcado. Para siempre.


* Conversación verídica escuchada en una clase de una asignatura:
Profesor: [...] entonces, para decidir qué parte del sistema es optimizada, al final del seminario echan un pulso y el que gane decide.

Alumno: Pero... ¿un pulso físico?

1 comentario:

Ruben Sada dijo...

LA VERDAD: TIENES TODA LA RAZÓN EN ESTE ARTÍCULO.