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lunes, 7 de mayo de 2007

Pedazos de tela mal avenidos

Hay gente que le anda buscando los tres pies al gato, y pretenden justificar lo injustificable.
- Yo, hace unos segundos.

Esta historia va de unos foros en los que uno ha dicho que alguien ha investigado que un cierto juez sentenció que es legal exhibir la bandera tricolor de la República, por no sé qué más de unos ideales, y como de listos está el mundo lleno unos han contestado que por qué ha de ser ilegal exhibir una bandera de la España franquista, con lo maravillosa que es. Me dispongo a sumergirme en los pozos de la razón, dejando de lado ideologías históricas, para centrarme en lo cotidiano del presente.

República:

Organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un período determinado.

La bandera de la II República representaba en su día a una república, concretamente a la II República de España.
Hoy en día, la bandera de la república simboliza el deseo de que España vuelva a ser una República, no de que España vuelva a ser la II República española, eso es ordinalmente imposible. Sí, pobretico Juancar y todo eso, pero a mí nunca se me ha aparecido de motero en la carretera para arreglarme el coche, y tampoco me paga nadie por echar la siesta, que es lo más que ese tipo hace por España.

Pero, ¿qué simboliza la bandera franquista? Veamos la definición de franquismo:

1. m. Movimiento político y social de tendencia totalitaria, iniciado en España durante la Guerra Civil de 1936-1939, en torno al general Franco, y desarrollado durante los años que ocupó la jefatura del Estado.

2. m. Período histórico que comprende el gobierno del general Franco.

Bien, por la segunda acepción, exhibir la bandera franquista puede representar el deseo de que Franco vuelva a gobernar, ante lo cual tenemos un problema serio, ya que Franco está, no sólo muerto, si no que su acceso está terriblemente dificultado por una pesada losa que no cualquiera puede mover. Quizás una guarnición militar disponga de los medios necesarios, pero, a no ser que los gusanos que ahora animan su cuerpo sean una brillante excepción a la naturaleza del "comer y cagar y volver a empezar" tan propio de ellos, no conseguiremos mucho más que una sensación de nausea provocada por el olor que, cielos, espero no dure mucho.
Bueno, descartada la segunda opción, volvamos sobre la primera acepción: exhibir la bandera franquista también puede representar el deseo de que España sea un Estado totalitario... veamos esto con más detalle, totalitarismo:

1. m. Régimen político que ejerce fuerte intervención en todos los órdenes de la vida nacional, concentrando la totalidad de los poderes estatales en manos de un grupo o partido que no permite la actuación de otros partidos.

(Y ya está.) Vaya, ¿qué somos, Stalin? no, ¿verdad? Entonces, ¿qué hacemos?

Recordad, niños y niñas, cuando a la salida del colegio unos señores con gabardina os ofrezcan banderas franquistas y republicanas, haced lo que queráis con la republicana, pero la franquista: ¡caca! ¡CACA!


miércoles, 11 de abril de 2007

Internet y la Droga

A ver, esto va de los parecidos entre el mundo de Internet y el mundo de la Droga. Sin más circunloquios, lean, lean.

Al principio es gratis.
Las compañías de acceso a Internet responden a un maquiavélico plan: cada vez ponen más fácil tener un router inalámbrico, y te lo ponen sin contraseña, para que cualquiera desde una vivienda cercana pueda chupártela (... la conexión). Por supuesto, cada vez es más fácil chupar de conexiones ajenas, porque los portátiles son más baratos (todo el mundo quiere un portátil, ¡incluso yo!), y todos traen de serie antena inalámbrica. Llamémosle Conspiración de Tecno-Camellos (o CoTeCa).
El objetivo es que todo hijo de vecino se crea que ha pillado una ganga, ¿quién no tiene un "misterioso vecino que me cede su conexión a Internet sin saberlo"?
Al igual que la Droga, al principio es gratis.

Engancha.
Esto es así, la entropía nos hace vagos por naturaleza, y en Internet es todo tan fácil que es imposible resistirse: buscar, ligar, comprar, jugar, crear una banda mafiosa, publicar chorradas y que la gente las aplauda, etcétera (sin contar todo aquello de bajarse pelis y música sin soltar un real "de los de antiguamente", ¡viva!). Un sin fin de posibilidades para perder el tiempo... pues claro que es adictivo, por mucho que los estudiosos de la psique moderna se empeñen en decir que Internet es algo positivo porque conecta a la gente de lugares muy lejanos, hay que dejarse de moñerías: INTERNET ES UN INVENTO DIABÓLICO que, al igual que la Droga, engancha.

Luego te cobran.
Porque eso de que Internet será gratis es un bulo o una engañifa.
Una vez que estás enganchado, te jode que la conexión de tu vecino eche pestes de ti cada tres clics, no quieres, necesitas más. Esto es lo que se conoce como tolerancia, para obtener el mismo efecto placentero necesitas aumentar la dosis, y ahí es donde quieren que caigas: acabarás firmando un papel-oferta que te obliga a estar enganchado un año, si no quieres pagar una multa (que eso es ya la repanocha, que los Tecno-Camellos tengan superpoderes como los de la justicia, ¡PONER MULTAS, CRISTO BENDITO!, ¿se imaginan a los camelletes de barrio poniendo multas por dejar de comprarles droga? El mundo al revés, señora). Una vez estás enganchado, no hay colegueo que valga, porque está feo decirle al vecino "por favor, déjame poner la antena en mi casa, que si no no la pillo bien y es una mierda", y acabas pagando.

Efectos secundarios.
Voy a romper el esquema literario que vengo utilizando (hablar primero de una característica de Internet, para después aplicar la comparación con la Droga) porque primero hay que admitir que la droga tiene efectos secundarios: el tema de la salud (cualquiera que haya intentado dejar el tabaco sabe que te pasas unas semanas escupiendo mierda, y eso es basura que te sale de los pulmones), el tema de la marginación social (¿a quién le gusta salir de juerga con alguien que acabe vomitándole los solisombras en la pechera?, y una pálida eventual es poner a prueba la amistad, cuatro pálidas en una semana es abusar, veste a una clínica, chico) y todo eso.
Bueno, pues Internet es parecido: te pones de un color pálido verdoso por no salir jamas de tu casa y recibir continuamente radiaciones del monitor, y además la gente pasa de ti porque sólo sabes decir "XDDD" o "¡lol!". ¡CIELOS, COMO CUANDO LOS NIÑATOS SE FLIPAN CON LA DROGA! ("Hazte un peta, tron", "hazte una raya, nen", etc).

Es difícil dejarlo.
Cuando decides que estás harto de pasarte la vida pegado a un ordenador, te enfrentas a algo que es como para un musulmán ir a la Meca: lo harás una vez en la vida por lo menos. Estoy hablando de ser toreado por la compañía Tecno-Camella que te pasa la conexión para que te dé de baja. Esto no es moco de pavo, organizaciones de consumidores y usuarios se han dejado los cuernos en elaborar unos complejos manuales y guías "paso a paso" para la tarea, y lo hagas como lo hagas tienes una gran probabilidad de que se las ingenien para endosarte un mes de más que ellos van a cobrar y tú no vas a disfrutar (a mí me ha pasado unas tres veces aproximadamente).
Otras veces recurren al viejo truco de "dejarte el material" gratis por un tiempo, pero el proceso vuelve al principio, porque te vuelven a encadenar a los contratos-mina-antipersona: cuando la pisas hace 'click', si levantas el pie hace 'clack' y estalla (en este caso, el símil se refiere a la multa). Se sospecha que estos Tecno-Camellos no invierten en investigación tecnológica, sino en investigación jurídica, mercantil, publicitaria y lava-cerebros.

La rehabilitación.
Has conseguido salir de ese pozo, sales a la calle y el aire fresco de la mañana acaricia suavemente tu cara y tu pelo, pero estás marcado: buscar las llaves no es tan sencillo como teclear "llaves perdidas" y elegir las tuyas en la lista de resultados; la foto que tienes que usar para ligar es la tuya; cuando compras tienes que ser tú quien lleve el puto carro cargado hasta los topes; jugar es exponerse a perder sin disponer de la excusa de "me caí"; si creas una banda mafiosa, lo más seguro es que acabes en la cárcel, con una cicatriz en la cara o directamente cosido a balazos por una Tommy-Gun en cualquier callejón de mala muerte; y si te pones a decir chorradas sobre un púlpito improvisado en la acera acabarás en el manicomio por alteración del orden público. Además, los pulsos son físicos*.
La entropía nos hace vagos, echas de menos Internet. Estás marcado. Para siempre.


* Conversación verídica escuchada en una clase de una asignatura:
Profesor: [...] entonces, para decidir qué parte del sistema es optimizada, al final del seminario echan un pulso y el que gane decide.

Alumno: Pero... ¿un pulso físico?

EL TÉRMINO ESCLAVITUD YA NO EXISTE

Retrato de niño con ametralladora
Sin embargo la esclavitud sí, aunque, como está "de moda" en muchos términos lingüísticos, queda mejor llamarlo con algo que no alarme tanto. Hoy día no se dice trabajar como un negro, se especifica que has trabajado como un chino.
Esos hombrecillos pálidos y de miradas como de intentar mirar al sol son la gran masa de esclavos del siglo XXI, claro que para serlo no hay que ser chino, y es que ahora un esclavo no es tal, es un explotado. El explotado se diferencia del esclavo en que recibe un salario ínfimo y no vive bajo la "protección" de su dueño; por lo demás, su vida está ligada al explotador hasta que este decida, más o menos.
Quizá dos explotados significativos sean los sexuales y los infantiles, los primeros no se diferencian en nada de esclavos y los segundos no se diferencian en nada de niños esclavos (salvo cuando son explotados por una mina o granada de mano, momento en que no se diferencian en nada de niños esclavos reventados por minas o granadas de mano).
Pero debido a las connotaciones históricas del esclavo y lo feo que quedaría eso para la clase social negra norteamericana, se ha decidido unilateralmente borrar esta palabra del lenguaje cotidiano; y es que no alarman al "mass media" las personas explotadas y sí un esclavo.

Dicho todo esto, pienso que la esclavitud aún no ha sido abolida, sólo le dieron un cambio de imagen.